ICTUS

Tu cerebro es más frágil
de lo que te imaginas.

¿Qué es el ictus?

El ictus es una enfermedad con una incidencia social alarmante: es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres. Cada año, esta enfermedad afecta a 17 millones de personas y provoca 6 millones de muertes en todo el mundo.

Además, el ictus es la primera causa de discapacidad adquirida a escala mundial. Solo en Europa afecta a 780.000 personas todos los años y causa discapacidad en el 45% de ellas.

Una embolia o derrame cerebral, una apoplejía, una trombosis cerebral o un ataque cerebrovascular… Son todas ellas expresiones que hemos escuchado alguna vez y que hacen referencia a la misma enfermedad cerebral: el ictus.

Dos tipos de ictus
El ictus es un cambio brusco de la circulación de la sangre en el cerebro. Y se produce porque una arteria cerebral se atasca (ictus isquémico o infarto cerebral) o se rompe (ictus hemorrágico).
Ambas situaciones provocan que las células de una parte del cerebro mueran muy rápidamente, por lo que es fundamental saber identificarlo y actuar con rapidez.

1 de cada 4

personas adultas tendrá un ictus a lo largo de su vida

El ictus provoca 5 veces más muertes que el cáncer de mama y de próstata

¿Quién puede padecer un ictus?
El ictus no es, solo, una enfermedad de personas mayores. Puede afectar a personas de todas las edades. El 20 % de afectados tiene menos de 65 años e, incluso, puede afectar a personas jóvenes o niños.

20%

de casos se da en personas de menos de 65 años

Objetivo:
salvar vidas y reducir el impacto sanitario, social y económico

Si no hacemos nada, además de las muertes, los costes de esta enfermedad aumentarán de forma extraordinaria en los próximos años. Para el año 2030, se prevé un 34 % más de casos por el envejecimiento de la población y el aumento de los factores de riesgo como la mala alimentación, el estrés o las condiciones medioambientales. Para el conjunto de Estados de la UE, supondrá un coste de 75 mil millones de euros.

2030

+34% de casos
75 mil millones €

en costes para el sistema de salud, para cuidados informales, atención sociosanitaria y pérdidas de productividad

¿Cómo se detecta?
¡Actuar rápido puede salvar vidas!

Ante un ictus, el tiempo es vida y cerebro.
Identificar un ictus a tiempo es clave para salvar vidas, disminuir los daños en el cerebro y, por tanto, sus secuelas.
En la mayoría de los casos el ictus no causa dolor, por lo que es frecuente que la persona afectada o su entorno tarden en dar la alerta de que algo ocurre.
Por cada minuto, mueren 2 millones de neuronas. Sin riego sanguíneo, las células del área del cerebro mueren. Ser rápidos en la detección y tratamiento condicionará el pronóstico y la recuperación.

¿Qué síntomas tiene?
El ictus actúa de forma silenciosa y aparece inesperadamente. Pero podemos detectar algunos de sus síntomas, que dependerán de la parte del cerebro afectada.
Dificultades para ver con un ojo (o ambos), presentar vértigo, confusión, mareo, dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos son algunos de los síntomas. Pero los más fáciles de reconocer y asociar a un posible ictus son:

  • Pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo
  • Imposibilidad de hablar o comprender lo que nos dicen

¿Cómo podemos detectar un ictus?
Aprende este fácil test de detección al alcance de todo el mundo:

2 millones

Cada minuto con ictus mueren 2 millones de neuronas

Hay 3 pasos para identificar un posible ictus: sonreír, hablar y levantar los brazos

Test RÁPIDO
¿Sospechas que alguien tiene un ictus?

La cara
Cierta desviación del ojo o de la boca.

Los brazos
Dificultad o imposibilidad de levantar uno de los brazos.

El habla
No puede hablar, le cuesta o pronuncia mal.

¿Ictus?
¿Presenta alguno de estos síntomas?

¡De prisa!
Llama rápido al 112.

Has detectado un posible ictus: ¿qué hay que hacer?
Actuar rápido es fundamental.

Llama urgentemente al teléfono 112 para que los servicios de emergencia activen el código ictus, un protocolo sanitario diseñado para que el paciente llegue en el menor tiempo a un hospital con un equipo especialista para su diagnóstico y tratamiento.

El ictus es una emergencia médica. Los tratamientos actuales en urgencias de los hospitales solo tienen efecto durante las primeras horas de la enfermedad.

Si sospechas que alguien tiene un ictus, llama al 112 urgentemente

Prevención y factores de riesgo

El 90% de los ictus se puede prevenir. Podemos prevenir y evitar si aprendemos a cuidar lo que más nos importa, el cerebro.

De hecho, el ictus se puede prevenir siguiendo pautas y hábitos saludables (dieta equilibrada con alimentos frescos, moderar el consumo de azúcar, alcohol y alimentos procesados, control del peso y el colesterol, no fumar, hacer ejercicio físico…), controlando los factores de riesgo y haciendo al menos dos controles médicos de forma rutinaria: control de la presión y del pulso.

90%

El 90% de los ictus se puede prevenir

¿Qué es importante hacer?

  1. Control de la presión. La hipertensión arterial es la principal causa de sufrir un ictus.
  2. Control del pulso. La arritmia cardíaca multiplica el riesgo de tener un ictus.
  3. Lleva unos hábitos saludables y haz ejercicio físico. En función de la edad y otras variables personales, se recomienda hacer actividad física moderada 5 días a la semana durante 30 minutos, fortalecer los músculos 2 días por semana o hacer actividades en casa.

Hay que hacer 2 controles de forma rutinaria: control de la presión y del pulso

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Los factores de riesgo aumentan la probabilidad de sufrir un ictus y están relacionados con factores que lesionan los vasos sanguíneos:

• Fibrilación auricular
• Hipertensión
• Diabetes
• Colesterol
• Tabaquismo
• Estrés
• Factores medioambientales

La mayoría de los factores son prevenibles.

La fibrilación auricular (FA) es la arritmia cardíaca más frecuente y aumenta x5 el riesgo de sufrir un ictus. A partir de los 60 años se duplica su prevalencia en cada década de vida y se prevé que la población con este tipo de arritmia se duplicará en los próximos treinta años.

Algunos factores pueden variar su prevalencia según el territorio. Hay que tener en cuenta, también, factores no prevenibles como la carga genética (algunas personas pueden tener mayor predisposición genética a padecer un ictus).

La arritmia multiplica x5 el riesgo de tener un ictus

Las secuelas
¿qué discapacidades y cómo superarlas?

El ictus genera secuelas y se puede superar
La vida sigue después de un ictus. Sea una persona joven o mayor, ella y su entorno tendrán que adaptarse a una nueva manera de vivir y convivir con las posibles secuelas y discapacidades que pueden afectar a la movilidad, el habla, la comprensión o la cognición.

Más del 40% de los pacientes que sobreviven un ictus tendrán algún tipo de discapacidad que requerirá una rehabilitación posterior. En función del grado de afectación, los daños pueden ser incluso irreversibles.

40% de pacientes

tendrá algún tipo de discapacidad

La rehabilitación es clave en el 100% de los casos
La rehabilitación será muy importante para continuar viviendo una vida personal, familiar, social y profesional.

Después de un ictus, el tratamiento farmacológico y el estilo de vida serán fundamentales para prevenir nuevos casos.

La mejora de las afectaciones cognitivas, del habla y la comprensión son de evolución más lenta porque todavía se conoce poco acerca de la recuperación del tejido cerebral dañado.

La rehabilitación debe ser inmediata, individualizada, integral e inclusiva en el 100% de los casos

Las cuatro íes de la rehabilitación: inmediata, individualizada, integral e inclusiva

Cada ictus es único. Y cada proceso de rehabilitación deberá ser inmediato, individualizado e integral (apoyo fisioterapéutico, psicológico, ocupacional, logopédico, nutricional…) para disminuir las posibles secuelas.

En muchos casos, estas pueden ser reversibles o al menos mejorables si se detectan y se tratan a tiempo.

Pasada la fase aguda de rehabilitación, la atención sociosanitaria es clave para un proceso inclusivo que ponga cauces a la reintegración social de la persona. Después de un ictus, hay una vida que merece ser vivida. Es responsabilidad de todos que así sea.

¿Nos ayudas?

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